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29 de Juliol de 2010
El calor aplatana, dilata, y el frío endurece, contrae. Pretendía escribir algo sesudo, pero a la vez refrescante, pero no hay manera... como hormigas serpenteando, las ideas me visitan, se van, y llevo varias jornadas tomando notas, rascando ideas, maquetando recuerdos, pero, sea el karma o yo un carcamal, hay días en los que no hay nada más que metafísica de estar por casa... hoy el menú es éste, plato único.
No espero comunicar nada especial. Impreciso en mis decisiones me he visto empujado a hablar sobre lo que está pasando. No podéis juzgar sólo por lo que han publicado los periódicos, lo que ha cacareado la televisión. Bueno, la verdad es que no tenéis por qué creerme.
Un flashback inventado, me puede servir. Hace tres años, ya que me lo habéis pedido, empecé a buscar la respuesta, la redención a tanto dolor. Pero muchas veces la respuesta es víctima de mil misterios, tiniebla y frío. También me pasó a mi. Tropecé en lo mismo, en los miedos que te salen del tuétano. Entenderás que tú y yo es la misma cosa. Que somos un plural elevado a mil destinos, un curioso suflé metafísico, una verdad sutil, pero de difícil masticar.
No me decepciona ver todo este revuelo, esta jauría de rumores y lecturas de ira. Ya es hora de cambiar las normas de esta velada, o encerrona histórica. No me considero extremista, trabajo en algo normal, soy anónimo igual que tú. Nada ultra especial, mi sangre ronda los 36.7º, moderado dentro de mis neurosis, intermedio en el griterío del mundo, normal, medio, común denominador. Como muchos no participo excesivamente en nada, paseo en silencio. Mis cosas -eso lo aceptaré- se han complicado últimamente. Hace unos años me hice un hueco, un siete, un vacío, separé casi imperceptiblemente mis deseos de mis actos, todo un clásico, me hice más gris, más hombre invisible. Con tiempo por medio he visto que demasiadas cosas llevaron a otras, que el ritmo se vio atropellado por un ciclón de casualidades, de opciones raras, de errores lógicos. No, no creo que mi horóscopo supiese algo. Confesémoslo: todos hemos leído alguna vez, quizá siempre, los horóscopos de hace semanas, en revistas viejas, en restos de la maquinaria del opio. Quizá os suene grandilocuente, abultado de palabras, para ser algo tan sencillo, tan llano, como la indecisión, o la decisión lenta, como esos sueños en los que te mueves lentamente, en los que quieres correr, pero apenas avanzas, vamos, todo un entreno para perder los nervios.
¿Qué pasa cuando descubres que estás en roce con las cosas? …a disgusto un poco con todo, con cada pequeño día, con esos segundos de estar en la inopia, de compartirlo todo con las musarañas, un bicho, que por otro lado jamás he visto.
Piensa en las posibilidades. Se ponen ante ti todas las acciones posibles, las que te llevan a ese punto están radiando luz, es fácil, debes seguir la línea, pero de repente andando los pasos marcados, consciente de cierto poder, borracho de pseudo-iluminación, descubres tu ceguera, la ceguera de las apariencias, la lógica de un problema enorme, de una manipulación casi sagrada. Ese poder, esa gloria pasajera, se transforma en una llamarada de insignificancia, pasajeros de un vehículo sutil y secreto, donde los sucesos siempre parecen significar algo, donde la velocidad de avance se asemeja más a la de un burro que a la de un bólido. Quizá piensas rápido pero en el mundo eres una tortuga, quizá eres de esas personas que derriban todo lo que te rodea, una especie de demoledor andante, nada grave, pero un incordio para los floreros y la gravedad.
Se ve que definitivamente la indefinición triunfa, nada perdura, siempre cambias de papel, todo eventual, todo pasajero, y para no acabar con camisa de fuerza, nos aplicamos una fina capa de barniz existencial, de dependencia emocional con los demás, un marketing de nosotros mismos, resumiendo: una ensalada mental. Y pensamos: es normal, nos pasa a todos, y todo ese bla bla autoprotector.
Debes confundirte, aceptar que no hay tantas cosas claras, que muchos cambios no se han dado porque no hemos dado ni golpe, debes llegar a ese búnker interior, echar una granada, y dispersar tanto miedo. Eso sí, para muchos eso es jugar con fuego.
Tú y yo, y ellos y nosotros, ella y él, todo la misma cosa, la misma pasta, el mismo nexo. No puedes pretender entrar y no bailar, colarte en la eternidad y salir ileso. Eso es así. La pérdida te da algo, la lágrima apaga algo. Tienes resortes que debes activar, trucos que debes usar, usa tus talentos. Acepta tu responsabilidad, no te podrás desembarazar de ella.
Cuando sales del fondo de ese pozo personal, cuando te separas de tu ruinoso templo del ego: ves que nada es tuyo, que eres una máscara, un molde del mundo, tú no eras el que decidía, era un mundo el que se amoldaba a tus miedos, a tus paseos, a toda la memoria que habita en tu cráneo.
Piensa en las posibilidades, en lo que puedes encontrar, en las nuevas curvas de un universo tan vasto como puedas imaginar. Ríete, olvida esto y antes de entrar en tu casa te partirán la boca, una realidad inesperada te esperará, balanceando un bate en su mano, buscando tu bautismo de incredulidad. Duda lo que necesites, cada momento te deja atrás, el tiempo te adelanta y te vas dando cuenta de que los sueños tienen esto: ese querer salir corriendo y estar frenado por algo invisible.
Vale, tampoco estoy aquí para agobiarte. Quizá sólo para confundir. Imagina desde las alturas. Mira ese mundo, ese enjambre de avispas. Tú, ellos, nosotros, todos la misma cosa, la misma. Me levanto con déficit de café con leche, lucho por un periódico, pedaleo, bostezo, saludas, paseas, sonríes. Exploras tu sendero cotidiano, los caminos circulares, improvisando. Sube por ahí, descubre esa entrada, aligérate, vaporízate, entonces levita, asciende por el aire, tú y yo la misma pasta, un repollo y ese señor la misma pasta, subo como una brisa, me acomodo en el punto más alto, me siento sobre el planeta. El sol se desparrama por tu cara. Las nubes se aceleran por un firmamento alargado, las noches se suceden y envuelto de un aura de luz: nada roza tu piel, es mi momento Dios, mis vacaciones de infinito, tú y yo la misma pasta, eres y somos el revólver que se pegó a la mano, el gatillo que empujó al dedo, mis acciones eran las coordenadas, mi vida la matemática de un plan ridículo: hacer de mi un buda moderno, un agente infiltrado en la revolución silenciosa, un comando guerrillero en la exasperación del dolor, un disparo entre la vida y la suerte, un boxeador lento y difuminado. Soy yo, Don Normal, el amigo que no te dice nada, al que confundes con este y aquel, el callado, el que nunca venía con el grupo. Quizá no me recuerdes, esa es la prueba de que soy yo, mi resbaladizo recuerdo. Siempre que ya has vivido esa situación, el deja vu soy yo, trastocando el guión, cambiando tus pasos, haciéndote ver que tú decides, que tú eres el jefe, el conductor.
No has pensado en las posibilidades, te has olvidado de esta opción, de esta borrosa evidencia de que no eres el que crees ser. Iluminación, mirada que te noquea en dos asaltos, apuesta perdida de antemano, caballo drogado, dado trucado, as marcado, billete falso, perdedor omnipotente, ese es tu bautismo de paraíso. Ahora ya sabes qué pasa. Ahora no te extrañes más de lo que has visto. No vives tu vida, vives las vidas, todo conjura para que puedas caminar sobre el agua, no te hundirás. Tus pies flotan. Eres el nuevo peatón del aire, ese odiado integrador, ese eres tú, un tipo normal, pero iluminado. Atlante de dimensiones comunes, que recicla a veces, que separa el vidrio y no vota. Sin muchos ingresos, atado a una vida común. No creas que pasa siempre, pero ya no hay oropeles ni honores, tu advenimiento es disimulado, no puedes ni creértelo, deberías hacer algo con ese poder.
Nadie te creerá, tu identidad está a salvo. Pero debes concentrarte, todo te parecerá desencajado, tú no serás menos. Imagina un mundo mejor, mueve el culo y haz algo, cuando la brisa llegue lo verás más claro, y espero que yo también, sin duda.
| oscar (palma de mallorca) | 29-07-2010 - 21:07 |
| prosa poética de la buena, dando vueltas alrededor de una hueso que no llega a morder pero que lame sin descanso y del que casi conoces el nombre. En definitiva: me ha gustado, el texto tiene algo magnético, algo vivo, algo que desgarradamente humano. | |
| A. (mèxic) | 29-07-2010 - 21:00 |
| bellíssim text!!! em recorda a alguna cosa indefinible. bukowski sota la pluja però amb més estil? bé, no sé exactament a què em recorda però sé que m'encanta. gràcies! | |
| pigy (porkolona) | 29-07-2010 - 16:17 |
| neo?? eres neo???....que pasti me he de tomar?..con el café con leche | |
| andi (palma) | 02-08-2010 - 14:20 |
| genial, genial....por suerte simpre hay alguien que nos confude en el buen sentido de la palabra, nos moviliza, nos despeina.... un gran abrazo, y adelante Andi....y ese "resbaladizo recuerdo" que tengas de mi. | |
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